Control de Peste Porcina Clásica con implementación de acciones sanitarias

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Control de Peste Porcina Clásica con implementación de acciones sanitarias - SenasaLa peste porcina clásica (PPC), también conocida como cólera porcino o fiebre porcina clásica, es una enfermedad infecciosa producida por un virus ARN muy contagioso. Es considerada hoy en día una de las enfermedades más importantes del cerdo por las pérdidas que provoca en la producción porcina industrial y de traspatio.

Esta enfermedad no solo amenaza la seguridad alimentaria del país, sino que ocasiona también serias restricciones al comercio internacional de carne de cerdo y sus derivados.

La sintomatología clínica que presenta esta enfermedad es fiebre hemorrágica hiperaguda o sobreaguda, con alta morbilidad y mortalidad, aunque también puede ser crónica y otras menos típicas cada vez más frecuentes.

El cerdo representa una alternativa valiosa para la alimentación, por su característica de producir grandes cantidades de proteína de origen animal en un corto plazo y a un bajo costo, características que lo han situado como la especie animal de mayor consumo a nivel mundial.

La forma de transmisión más importante es el contacto directo entre cerdos sanos y enfermos o portadores asintomáticos, mientras que las vías de entrada del virus al organismo suelen ser por inhalación, la digestiva por ingestión de alimentos contaminados, a través de la piel (piel erosionada e instrumental veterinario), del semen y por vía transplacentaria de la madre a sus lechones. También puede haber transmisión mecánica del virus a través de vectores (roedores, insectos y aves), instrumentos de trabajo y personas (ropa y calzado contaminados). 

La prevención es la alternativa más económica para enfrentar la PPC y su control implica rigurosas medidas sanitarias que pueden incluir la utilización de vacunas.

El Senasa ejecuta el control y erradicación en la región Junín, para lo cual requiere del esfuerzo conjunto de toda la cadena productiva (porcinocultores, industria porcina, servicios veterinarios, etc). En el ámbito de cada explotación porcina son esenciales las medidas de bioseguridad de las instalaciones, que deben ser mayores en crianzas con gran número de animales, sobre todo en explotaciones industriales. No obstante, los criadores de traspatio- para los que la crianza porcina  puede ser su único sustento económico – también deben observar las medidas sanitarias mínimas para garantizar la salud de su piara.

Entre las medidas de bioseguridad se encuentran:

– Aislamiento o cerca perimetral en la explotación

– Control de ingreso de personas, especialmente veterinarios; cambio de ropa y calzado, ducha, etc.

– Control de accesos para personas ajenas a la explotación.

– Asegurar que los auxiliares de la piara, si tienen cerdos propios, los tengan vacunados contra la PPC u otras condiciones que puedan perjudicar al cerdo.

– Delimitación de las áreas externas (sucias) de las internas (limpias) para todo el funcionamiento de la explotación porcina.

– Control de origen, certificación sanitaria y cuarentena de los animales que se incorporan a la crianza.

– Desinfección de los medios de transporte para cerdos.

– Control de origen de los alimentos de los animales. Evitar (preferiblemente prohibir) el uso desperdicios de comida sin cocción en la crianza de traspatio.

– Control sanitario del agua de los animales.

– Desinfección del instrumental de uso veterinario.

– No compartir equipos de trabajo con otras piaras.

– Control de vectores (roedores, insectos y aves).

En zonas donde la enfermedad es endémica, es preciso vacunar a todo porcino para disminuir paulatinamente la presentación de casos clínicos y por consiguiente la diseminación.

Durante la fase de control de la PPC se precisa además de:

– El incremento de la vigilancia para la detección rápida y la respuesta oportuna, particularmente en mataderos, ferias y zonas de alto riesgo.

– El control de tránsito de los cerdos y la desinfección de los medios empleados para su transporte.

– La cuarentena de las piaras afectadas.

– La desinfección de los predios afectados, así como medidas de saneamiento en general (disposición adecuada de cadáveres, control de vectores, etc.).

– La garantía de la bioseguridad en los predios no afectados para prevenir la entrada de la enfermedad.

Estas acciones están enmarcadas en el Reglamento del Sistema Sanitario Porcino, aprobado por Decreto Supremo N° 002-2010-AG, donde el Senasa establece lineamientos para las campañas de vacunación, trazabilidad de animales, manejo de los animales muertos y sus desechos, cuarentena, monitoreo de establecimientos porcinos y acciones de vigilancia epidemiológica.